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"El lindo camino que es educar"
Por
Loreto Caro S.
Publicado:
18 Junio 2020
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La tía Marisol cumplió 25 años de servicios en el IRA
En este mes de San Marcelino nos es grato presentar las historias de tres compañeras que, en virtud de su compromiso, esfuerzo, responsabilidad y profesionalismo, han aportado significativamente durante 25 años a la misión de educar “buenos cristianos y buenos ciudadanos”, promoviendo la formación integral de niños y jóvenes al estilo Champagnat.
Empezaremos con la tía Marisol, que es oriunda del Fundo “Lo López”, sector agrícola de Quillota y el lugar donde muy jovencita conoció y se enamoró de quien hoy en día es su marido, René Pinto. Del inmenso amor entre ambos nacieron sus dos hijos, María Teresa y René, sus grandes orgullos.

Desde sus inicios de vida laboral se vinculó a lo que más le apasiona, educar, siendo sus primeros pasos en el Jardín Infantil “Caballito Blanco y ya en 1995 por recomendación de una amiga suya, Jacqueline Bahamondez, logró un espacio en nuestro colegio. “El ex Hermano Alberto me llamó y me hizo una entrevista; me preguntó si quería trabajar, porque tenía que ser al otro día… ¡Por supuesto!, le dije, y nos pusimos a reír", nos cuenta con alegría la tía Marisol. Luego empezó reemplazando a la tía Gina, del jardín infantil. Al año siguiente se integró al equipo de segundo básico, trabajando con la profesora Paola Villaseca, pues necesitaban una tía para un proyecto que se realizaba en el colegio ("la personalizada"), que suponía el trabajo de dos tías por sala. Este período lo atesora enormemente, ya que las profesoras y tías asistentes con las que compartió, le brindaron harto afecto desde el primer momento e hicieron que se sintiera muy integrada, dándole la confianza que hasta el día de hoy le ha permitido desempeñarse en diferentes labores tales como de inspectora de patio, responsable de talleres de arte y encargada de bodega de la Sección Básica. Considerando el colegio como una segunda casa, pues ha pasado la mitad de su vida en él, aprendiendo, entregando, compartiendo, acompañando, ayudando, escuchando y enseñando a los niños y niñas, tan necesitados del trabajo y cariño de los profesionales.

Actualmente trabaja en la Sección Básica, donde se siente muy querida y feliz. Agradece de todo corazón al colegio la oportunidad de integrar, como una más, la gran familia marista. También agradece a sus compañeras y compañeros, amigas y amigos, por el afecto recibido, y especialmente al de los apoderados de los y las estudiantes que ha visto crecer. Asimismo, destaca el apoyo y amor incondicional entregado por su propia familia, que la acompaña siempre en "el lindo camino que es educar".

Quisimos saber más de ella y fue así como el equipo de la Sección Básica nos cuenta que la “tía Marisol”, como cariñosamente la llaman desde siempre los niños, niñas, y apoderados del IRA, sobresale por ser participativa, por su entusiasmo, dedicación, voluntad, desarrollo profesional, alegría y amor a su trabajo. Es por estas cualidades que se ha convertido en una gran educadora que colabora en el desarrollo integral de sus alumnos, constituyendo un ejemplo a seguir. Posee grandes aptitudes manuales y es una experta bailarina. Colabora eficientemente con la pastoral y es responsable en el manejo del material a su cargo y en el cumplimiento de los compromisos asumidos. Siempre está atenta para ir en apoyo de todos quienes lo necesiten. Su espíritu generoso y participativo la ha convertido en una persona muy querida por todos los estamentos. Es por todo esto que le agradecen por estos veinticinco años de trabajo en el colegio, por ser una excelente compañera de trabajo, solidaria y de una voluntad a toda prueba. Su intachable trayectoria ha hecho que se gane un sitial destacado en la historia y memoria de muchas generaciones de estudiantes.

Sus amigas y compañeras también quisieron ser parte de este pequeño homenaje, dedicándole las siguientes palabras:

“¡Marisol! Que alegría tener la oportunidad de felicitarte por los 25 años de labor Marista. Un gran logro personal y espiritual, todo lo haces con amor, vocación, entrega y un gran profesionalismo . En el IRA son 25 años, pero también hiciste por años un gran trabajo en el jardín Caballito Blanco. Abrazo amiga y muchas gracias por educar con tanto amor. Felices 25 años educando a tantos niños y niñas que estoy segura que te recuerdan con mucho cariño.” (Ximena Villegas Bernal)

“Marisol, amiga de la vida, nos criamos juntas, fuimos vecinas y cómplices desde pequeñas, tuvimos una feliz niñez en el campo, en nuestro querido fundo Lo López. Transcurrieron los años, y formaste una linda familia con «René tu marido» (así es tu expresión). De ese amor hacia él nacieron tus dos grandes tesoros, René y Teresita, hoy ya grandes profesionales. Con la maternidad habías postergado tu profesión, pero un día del año 1995 llegaste al colegio, retomaste tu pasión por la educación y te convertiste en una excelente educadora, irradiando alegría, con un gran sentido del humor, entusiasta, cariñosa, creativa, muy perfeccionista, tremendamente responsable... y no puedo dejar de destacar tu abnegada dedicación de cada año por la ambientación de la premiación de los cuartos medios. Hoy, que ya cumples 25 años de servicio, te expreso mi cariño, aprecio y admiración por tu labor educativa, la cual has desempeñado con toda vocación… Eres un fiel reflejo del trabajo bien hecho. Gracias por educar con ese inmenso amor, sé que hay alumnos/as y familias que han pasado por tus aulas y que te recuerdan con aprecio, por todas tus atenciones y muestras de cariños.” (Jacqueline Bahamondez)


Tía Marisol: gracias por todos estos años compartidos bajo el amparo de San Marcelino, la Virgen María y Jesús.
¡Muchas felicidades!



 

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